Vuelta a casa

Estas navidades, como todos los años, las pasaremos en Sevilla. Estas navidades no serán como todos los años y para Gonzalo tampoco.

Este año Gonzalo regresa al pueblo donde ha pasado más de 4 meses disfrutando de sus abuelos, al pueblo donde Gonzalo ha pasado 4 meses ajeno a la situación tan complicada que estamos viviendo. Este año en Navidad, Gonzalo no va a casa de los abuelos, este año Gonzalo regresa a casa

Gonzalo es un niño alegre que disfruta con las actividades que realiza: el colegio, la música, montar a caballo, natación. Gonzalo es un niño muy activo y necesita correr, saltar, trepar. Gonzalo necesita rutinas, y conocer lo que va a ocurrir.

Al igual que todos los niños, Gonzalo se despertó un día a partir del cual no pudo disfrutar de su colegio, de sus compañeros, de sus rutinas, de sus terapias. No podía disfrutar del parque y la bicicleta. Ese día su vida se paró.

Gonzalo sabía que algo distinto estaba ocurriendo:

  • la casa se llenó de carteles que decían: *IMPORTANTE* VIRUS >> CASA
  • Todos los pictos de su agenda semanal desaparecieron y en su lugar apareció un nuevo picto de un virus, al que seguía el picto de casa y una foto de Gonzalo, papá y mamá.
  • En su agenda ya no estaba Mirela, ni Tere, ni Silvia, ni Elena, ni Ana, ni su caballo. Tampoco estaba la piscina. En la agenda sólo estaba la casa. 

  

Las primeras 7 semanas de confinamiento estuvimos en Madrid. Semanas difíciles para todos y también para Gonzalo. Gonzalo estaba muy nervioso. Chupaba todo. Dormía poco. Estaba enfadado. 47 días eran demasiados para el pequeño, y lo expresaba con enfados y lloros cada vez más continuos.

Tuvimos un par de videoconsultas con la neuróloga de Gonzalo, en la que tras analizar la situación, nos hizo un certificado de desplazamiento con el que podríamos ir a Sevilla a casa de los abuelos.

VACACIONES

Iniciaron unas largas vacaciones para mi pequeño. La casa de los abuelos tiene jardín, y el abuelo tiene un huerto cerca de casa en el que había sembrado tomates, pimientos, cebollas, calabacines y berenjenas, y algunos árboles frutales. 

A nosotros el pueblo nos aportó tranquilidad y también descanso. Durante esos 47 días a nuestra jornada laboral mediante el teletrabajo se habían sumado otras tareas: ser profesores, ser terapeutas, papás a tiempo completo, cocinar, limpiar... Gonzalo necesita mucha atención y era difícil atenderle y realizar el resto de obligaciones. En el pueblo los abuelos nos ayudaban con el pequeño.

Además Gonzalo recuperó parte de su actividad física y comenzó a dormir bien, y nosotros por tanto también recuperamos el sueño.

La abuela también empezó a dormir mejor desde que llegó el pequeño terremoto Gonzalo :)

APRENDIZAJE

A pesar de las circunstancias, la evolución en esos meses ha sido positiva, tanto desde el punto de vista académico (Hemos trabajado letras, números, escritura) como de otros aprendizajes iguales importantes para Gonzalo:

  • Ha aprendido muchos signos y los ha usado en el contexto adecuado. Pegatinas, tomate, pimiento verde, bicicleta, casco, columpio, salchichón, nadar, pintar, comer, dormir, patatas, pan. Esos signos le han permitido expresar deseos, como cuando quería ir al huerto, que nos lo indicaba con el signo de tomate. 
  • Ha disfrutado recogiendo tomates del huerto y también los pimientos verdes. Los calabacines y las berenjenas no le gustaban porque le pinchaban las manos. Las cebollas tampoco le gustaban mucho, que tenía que hacer un gran esfuerzo para arrancarlas. 
  • Ha aprendido a nadar sin flotador y a tirarse desde el borde de la piscina. A Gonzalo le encanta saltar, pero no se atrevía a lanzarse al agua
  • Ha aprendido a echar de menos su casa, sus juguetes, y a expresar que quería que su vida anterior volviese. Alguna vez nos miraba con cara de nostalgia y nos hacía el signo de casa.

VUELTA A LAS RUTINAS

En septiembre volvimos a Madrid. Gonzalo empezaba su cole y recuperaría sus terapias y sus rutinas.

Para nosotros la vida ha cambiado mucho pero afortunadamente para Gonzalo, en septiembre volvió la normalidad. Su colegio, sus compañeros, Mirela, Tere, Silvia, Elena, Ana, sus caballos. Todo con medidas higiénicas, pero que dadas las ganas que tenía Gonzalo de volver a recuperar sus rutinas, no han tenido importancia. Gonzalo ha entendido que si quiere rutinas, tiene que ser con esas medidas, y lo ha aceptado sin poner resistencia. Termómetro, mascarillas, gel, distancias, y lo que haga falta para recuperar su vida

La vuelta a Madrid supuso para Gonzalo alejarse de los abuelos, y los ha echado mucho de menos. 

A CASA EN NAVIDAD

El día 23 de diciembre nos vinimos al pueblo. Gonzalo llevaba desde agosto sin ver a su familia y los echaba mucho de menos. Cuando veía a los abuelos en fotos o en videos y le preguntabas si quería verlos, decía a toda prisa siiii, y le mandaba abrazos desde la distancia y mediante signo les decía os quiero. 

El día que llegamos al pueblo fuimos a dar un paseo con la bicicleta. Gonzalo lo tenía claro: quería ir al huerto, a ese huerto que habrá recordado tantas veces... al llegar aparcó la bici en el mismo sitio de siempre, y con la emoción se le olvidó quitarse el casco y salió corriendo.

Emocionante fue ver su cara de felicidad al volver a ese lugar que hace unos meses se convirtió en las vacaciones más necesitadas y verle correr con la misma energía

 

 

 

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