Aprendiendo a modificar el mundo

Gonzalo, papá y yo volvimos a la Fundación Quinta a conocer a Silvia Ramos, que es la persona que nos ayudaría a trabajar con Gonzalo. Silvia y Gema conocieron al pequeño y su curiosidad, ya que exploró casi todos los juguetes de la sala. 

El primer objetivo de la terapia era que Gonzalo estableciese una relación positiva con Silvia. A través de los juegos y su cariño, Silvia se fue ganando la confianza de Gonzalo. A día de hoy Silvia es una figura de referencia para Gonzalo, confía en ella y la quiere. Este primer objetivo ha sido fundamental para el desarrollo de Gonzalo, ya que desde el cariño se siente muy seguro.

El segundo objetivo (y el principal) de la terapia de Gonzalo es Aprender que ÉL es un agente activo y que ÉL puede modificar el mundo para conseguir lo que quiere. Este objetivo me conquistó nada más leerlo: hacer ver a Gonzalo que no es un sujeto pasivo, que puede y debe modificar su mundo y conseguir todo lo que se proponga. 

Las sesiones están basadas en el método TEACCH. Silvia empezó utilizando una agenda de objetos. Comenzaba la sesión poniendo en una estantería a la altura de los ojos de Gonzalo los juegos y actividades que trabajarían. Al principio ponía una ayuda visual clara para que él comprendiese a qué iban a jugar, por ejemplo: una pieza de un puzzle, un globo, el pompero, un cuento y por último la tablet. Mediante la agenda, Gonzalo descubrió muchos juegos nuevos, y también su juego preferido, desconocido hasta el momento ¡la tablet! 

Gracias a la agenda visual de objetos comprendió que una cosa venía después de la otra, entendió que las cosas se acaban, y que otras empiezan. Se mostraba tranquilo y empezó a mostrar sus gustos y preferencias cuando Silvia le preguntaba ¿qué toca ahora?, Gonzalo miraba la agenda e intentaba saltarse aquel juguete que no le gustaba tanto para llegar antes a lo que más le interesaba.  

El tercer objetivo de la terapia es dar apoyo a la familia, un apoyo que para nosotros ha sido fundamental. Yo necesitaba entenderle, comprender qué pasaba por su cabeza, poder ponerme en su lugar y observar el mundo a través de sus ojos. Fue duro descubir que mi hijo se encontraba perdido. El mundo que le rodeaba era muy difícil para él, no sabía dónde iba, no sabía qué iba a pasar, no sabía por qué pasaban las cosas. No tenía información y se había acostumbrado a deambular. 

También creo descubrí por qué le gustaba repetir una y otra vez el mismo juego y en el mismo orden, sus juguetes le aportaban algo que nosotros no sabíamos darle: orden e información. Creo que Gonzalo repetía sus juegos una y otra vez, porque se sentía seguro. Recuerdo cuando los Reyes Magos le trajeron el arca de Noé, su juego era mover los animales de un lado a otro de la habitación siempre en la misma secuencia: una paloma, otra, una jirafa, otra, un elefante, otro, el león, la leona, una cebra, otra, la comida, Noé y su esposa. ¡Una serie de 13 elementos! Nos dejaba sorprendidos con su memoria.

La agenda de objetos ha evolucionado a una agenda de pictos y fotografías y ya no sólo la usa Silvia en la terapia. En la Escuela Infantil y en casa tenemos paneles con pictos y fotos y cada día le explicamos a Gonzalo, apoyándonos en las imágenes, qué va a pasar. Gonzalo es un niño muy visual y los pictogramas le ayudan a entender el mundo.

A Gonzalo le sigue gustando alinear juguetes, pero para mí hay un cambio importante en su juego. Me alegra descubrir que ya ha dejado de realizar esas series larguísimas, el orden de la fila ya no es tan importante. Supongo que a medida que nosotros le vamos dando más información y orden a su vida, él se siente más cómodo introduciendo cierto desorden.

Comentarios  

#1 Tío Beni 12-02-2018 12:00
Creo que está historia fue la que cambió la vida de todos y nos enseñó qué hay que seguir pase lo que lo que pase.
Palabras hermosas Vane!!
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