Recuperando mi mirada

El diagnóstico de Gonzalo explicaba por qué su mirada era tan escasa. Recordé todos esos momentos en los que siendo un bebé me miraba intensamente y me perseguía con sus ojos allá donde iba y todas las miradas que intercambiamos jugando siendo más mayor. El autismo poco a poco fue restando intensidad a su mirada hasta hacerla prácticamente inexistente.

Un objetivo prioritario era recuperar su mirada, su mirada que tanto me gusta y que tanto echaba de menos.

Teníamos que transmitirle que mirar tiene recompensa al igual que el señalar. Para que fuese más sencillo de asimilar, debíamos descomponer el proceso en pasos pequeños e ir enseñándole los distintos pasos uno a uno.

El mejor momento era cuando Gonzalo mostraba interés en un objeto. Él señalaba el objeto, pero no nos miraba, le faltaba pintar el segundo lado del triángulo.

   

Teníamos que hacerle ver que señalar ya no era suficiente, además de señalar tenía que mirarnos. Moldear el dedo para señalar es sencillo mediante ayuda física, poniendo la mano encima de la suya, pero no es posible hacer algo similar con los ojos, no podíamos dirigir los ojos de mi pequeño, la mirada tenía que surgir de forma natural.  

Para explicarle que debía mirarnos, teníamos que seguir los siguientes pasos:

  • Cuando Gonzalo señalaba un objeto no nos miraba, el objeto tenía toda su atención
  • Nos acercábamos a Gonzalo, cogíamos el objeto y nos lo poníamos delante de la cara. Gonzalo seguía el objeto con su mirada, no le quitaba ojo. 
  • Rápidamente, bajábamos el objeto, y conseguíamos que los ojos de Gonzalo se cruzasen con los nuestros aunque fuese un poquito (¡y ya teníamos nuestro segundo lado del triángulo!)
  • Rápidamente le dábamos el coche. De este modo, Gonzalo podía asociar que tras la mirada (acción) conseguía el objeto (reacción).
  • Cuando cogía el coche, le decíamos, ¡el coche!

     

Estos pasos son los que trabajamos con Gonzalo en la terapia. Lo generalizamos con todo aquello que Gonzalo quería: el agua, el chupete, un cuento,... todo aquello por lo que mostraba interés pasaba por nuestros ojos en busca de su mirada, de forma previa a ponerlo en sus manos. 

A medida que Gonzalo fue interiorizando que debía usar la mirada para pedirnos las cosas, ya no era necesario ponerse el objeto justo delante de la cara. Lo poníamos cerca y esperábamos a que Gonzalo nos mirase antes de darle el objeto.

¿Qué hacer cuando no hay espacio para buscar la mirada?

A Gonzalo le gusta mucho señalar los dibujos de un cuento y que le vayas nombrando lo que va señalando. Conseguir la mirada en esos momentos era más complicado. Él tenía el cuento entre sus manos y físicamente era imposible meter nuestra cabeza entre el cuento y sus ojos. En esta situación, lo que hacíamos es:

  • Gonzalo señalaba y nosotros nombrábamos sin esperar a que nos mirase
  • Tras dos o tres dibujos, no decíamos nada. Gonzalo señalaba y señalaba esperando que nosotros dijésemos la palabra.
  • Esperábamos unos segundos, intentábamos captar su mirada diciendo ¿qué es eso? Si miraba genial, y decíamos el nombre del dibujo. Si no miraba, seguíamos nombrando para no perder la oportunidad de seguir trabajando.
  • A medida que iba mirando más, nosotros íbamos forzando más silencios y más miradas por su parte.

¿Cómo enseñarle que a veces hay que trabajar para conseguir la atención?

El siguiente paso era enseñarle que no siempre tiene nuestra atención, que en ocasiones debe ser él el que busque la atención de la persona que tiene en frente. Siguiendo con el ejemplo del triángulo, tenía que plantearse que en algunas ocasiones hay que trabajar un poco para conseguir el tercer lado.

Para trabajar esto, cuando él señalaba los dibujos de su cuento, dejábamos de mirarle. Cuándo él levantaba la mirada del cuento para buscar la nuestra y veía que no le mirábamos, Gonzalo se levantaba, venía hacia nosotros, nos señalaba nuestra boca y nos miraba para transmitirnos ¡habla mamá!, se volvía a su sitio y señalaba el dibujo de nuevo.  

Resumido en unos pocos párrafos puede parecer que es un proceso rápido, pero al menos, para Gonzalo conseguir cada paso llevó su tiempo. Ya conoce los pasos y entiende que mirar tiene recompensa, pero creo que él prefiere no mirar. En ocasiones intenta evitar mirar, y cuando ve que no consigue nada recurre a la mirada. Nosotros seguimos insistiendo y demostrándole cada día que la mirada es un paso necesario en la comunicación.

Descubrir que su mirada comunica ha sido un paso muy importante para Gonzalo, y por supuesto para nosotros. En primer lugar porque sabemos que su comunicación ha mejorado mucho y en segundo lugar porque me encanta volver a sentir sus ojos clavados en los míos.

Comentarios  

#2 Estrella 18-02-2018 10:26
Gracias siempre por compartir tus experiencias, que tanto nos ayudan... un abrazo
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#1 Carmen 18-02-2018 08:50
Qué bien está explicado. Sin duda es un material muy útil. Muchas gracias por compartirlo. Y ¡viva esa mirada preciosa de súper gonzalo!
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