En busca de nuevos intereses

Una de las cosas que he tenido claras desde el principio es que necesitamos conocer muy bien a Gonzalo, saber qué le interesa más, qué le interesa menos, y descubrir aquello que no le gusta nada. Como todos los niños (y los que no somos tan niños) cuando hace algo que le gusta y le motiva, todo es más sencillo.

Para identificar nuevos intereses realizamos diferentes actividades los fines de semana y observamos la reacción de Gonzalo ante cada una de ellas. Encontramos una granja escuela a los alrededores de Madrid que organizaba visitas para la familia y nos pareció una actividad interesante. Reservamos y nos fuimos allí a pasar un sábado rodeado de vacas, cabras, gallinas, conejos, pasear por el huerto y hacer pan.

La visita a la granja nos aportó mucha información. Gonzalo nos dejó muy claro que las cabras no le interesaban lo más mínimo, dentro del corral había unas cabras pequeñas y cuando nos acercábamos a ellas Gonzalo las espantaba a patadas. Le gustó algo más ver ordeñar la vaca, y observar a las gallinas y pavo real como se movían dentro de las jaulas. No consintió tocar la harina ni la masa del pan. 

Visitamos todos los animales por la mañana, comimos en una zona de picnic y después de comer fuimos a montar a caballo. Subimos a Gonzalo en un caballo y dio una vuelta a la pista. Fue sonriendo durante todo el recorrido, incluso iba con una postura de auténtico jinete (la foto que encabeza este artículo la tomamos ese día). Nos acababa de dar una pista: los caballos le interesaban, le motivaban y lo más importante, le hacían feliz. 

Al llegar a casa busqué un lugar donde Gonzalo pudiese disfrutar de los caballos y dónde le ayudasen a trabajar. Encontramos la Asociación Al Paso que imparte sesiones de equinoterapia en una hípica bastante cerca de casa. Nos pusimos en contacto con ellas y en junio (con sólo 2 añitos y 5 meses) Gonzalo se convirtió en jinete. Los primeros días iba en chándal y con el casco de la bicicleta, pero su tía Marta enseguida le buscó un casco y unos pantalones de montar de su talla y ya no sólo era un jinete sino que también lo parecía :)

Los sábados por la mañana, antes de ir a montar, le enseñábamos un caballo de juguete con un jinete para explicarle que nos íbamos a la hípica. Unas semanas más tarde, cuando introdujimos la agenda con pictogramas y fotos descubrimos que el juguete no había funcionado. El primer sábado que le enseñamos la agenda y vio que le tocaba ir a montar a caballo, se puso muy contento y nos empujó hacia la puerta indicándonos que nos diésemos prisa, que quería ir ya. En el trayecto en el coche fue feliz, sonriendo todo el rato. Una vez más Gonzalo nos mostró que los pictogramas y las fotos son, de momento, el modo de comunicación más eficaz para él.

Al principio, nos costaba bastante ponerle el casco antes de subir. Yo le agarraba las manos y su papá le ponía el casco, protestaba, lo subíamos corriendo al caballo, y ya se quedaba tranquilo. Silvia nos comentó que le incluyésemos el casco en la agenda de pictogramas y que al llegar a la hípica se la mostrásemos, así él entendería que ponerse el casco es un paso previo a montar a caballo. Es increíble ver, cómo cada sábado, le enseñas la agenda y le dices que tiene que ponerse el casco y Gonzalo inclina la cabeza hacia ti, contento y tranquilo.

   

Gonzalo monta 45 minutos. Se sube feliz y al bajar del caballo está más feliz aún de lo que se montó. A Granizo (su compañero de terapia) y a Eva fue a los primeros que les dijo adiós con su mano sin guía por nuestra parte.

No sé que es lo que tiene el caballo, quizás sea el movimiento, el sentirse y verse en alto, los juegos, las terapeutas, o quizás la suma de todo. Lo que sí sé es que sábado tras sábado, haga calor o haga frío, se le ilumina la cara con la misma luz que nos mostró en la granja. 

Comentarios  

#1 Alegría Muñoz Mateo 02-10-2018 11:02
Qué grande, Gonzalo. Y qué razón tienes, si no hay interés por su parte, no hay nada que hacer. Mucho ánimo.
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