Adiós al pañal

El 1 de agosto comencé mis vacaciones, y ese mismo día dijimos adiós al pañal. En septiembre Gonzalo empezaría el cole, así que uno de los propósitos para las vacaciones era que mi pequeño comprendiese que ya era mayor y debía hacer pis en el baño.

Yo llevaba un tiempo leyendo cómo retirar el pañal en niños con autismo. Un libro que me ayudó bastante es Los niños pequeños con autismo: Soluciones prácticas para problemas cotidianos, del equipo Deletrea, que tiene un capítulo específico de retirada de pañal. Las distintas lecturas me ayudaron a diseñar un plan y me había armado de valor para ejecutarlo en vacaciones.

De forma resumida, el plan parecía sencillo, y consistía en:

  • explicar a Gonzalo que a partir de ahora debía usar el baño
  • enseñar a Gonzalo a pedir pipí
  • realizar un registro de todo lo que ocurría: cuándo hacía pis o caca, dónde, cuánto líquido bebía... El objetivo del registro es identificar patrones de comportamiento e intentar predecir lo que iba a pasar
  • analizar la situación y ajustar el plan en función de lo que iba ocurriendo

La noche anterior, cuando Gonzalo se fue a la cama, pegamos por la casa carteles con fotos de Gonzalo que decían: Gonzalo es mayor, tiene calzoncillos. Gonzalo hace pipí en el baño. Gonzalo hace caca en el baño. Además, imprimimos fotos de bebé y fotos actuales para explicarle que había crecido. 

El primer día fue horrible. Tenía preparado 18 calzoncillos y a la hora de la comida tuve que poner una lavadora, porque ¡sólo quedaban 3! Al analizar el día, descubrí que cuando se hacía pis, yo estaba más preocupada de limpiar el suelo de madera para que no se estropease que de explicar a Gonzalo lo que había ocurrido y qué esperaba de él.

Al día siguiente, en lugar de estar en el salón de casa, pasamos la mañana jugando en la terraza. Gonzalo estaba sin ropa y cuando hacía pis le decía ¡pipí, Gonzalo está haciendo pipí!. Una vez que me había asegurado que sabía lo que era el pipí, cuando empezaba a hacer pis le sentaba en el orinal (que lo teníamos a nuestro lado) y después le mostraba el pis en el orinal y hacía una fiesta: aplausos, cosquillas,... Así comprendería lo que esperaba de él.

Pasaron los días entre orinal y cambios de ropa. Salíamos de casa con varias mudas, convencidos de que se haría pis encima, pero siempre sin pañal. 

Cada día registrábamos la hora en la que hacía pis, si se hacía encima o no, y cuándo bebía agua. El registro nos ayudó a ver que aunque cada día parecía horrible, era un poco menos horrible que el anterior: crecían las veces que hacía pis en el orinal y el tiempo que pasaba entre un pis y otro. 

A los 10 días nos fuimos a Sevilla en coche. Gonzalo no pedía pis, así que decidimos ponerle pañal para el trayecto. Como siempre, Gonzalo nos sorprendió. A las 2 horas de coche paramos y tenía el pañal seco. Le pusimos en el orinal e hizo pis, Gonzalo había asumido que en el coche no se debía hacer pis encima.  

Las siguientes semanas fueron caóticas: Gonzalo estaba todo el día en bañador saliendo y entrando a la piscina, corriendo de un lado a otro, haciendo pis por un lado y por otro también. De la piscina de los abuelos pasamos a la playa que tampoco ayudó mucho a la rutina de retirada de pañal. Le seguíamos explicando que no se debía hacer pis encima, y a cada rato le llevábamos al baño.

Vuelta a casa en septiembre descubrimos que, a pesar del descontrol, Gonzalo había madurado: aguantaba mucho rato sin hacer pis y sabía que tenía que ir al baño. A veces, cuando estaba jugando, se le olvidaba y se hacía pis encima y se enfadaba porque mojado estaba incómodo y además tenía que dejar de jugar para lavarse y cambiarse de ropa. 

Otra de las preocupaciones era cómo Gonzalo iba a decirnos que quería ir al baño, así que le enseñamos el gesto pipí (dos golpecitos en la zona genital). Gonzalo aprendió rápido el signo, pero como la mayoría de signos no lo usa de forma espontánea. Así que por el momento, su forma de avisarnos que tiene pipí es salir corriendo al baño y nosotros corremos detrás. También le preguntamos periódicamente o si le vemos más inquieto: si tiene ganas hace el gesto de pipí y si no tiene ganas nos dice NO con el dedito.

Un mes y medio después comenzó el cole y Gonzalo había conseguido el objetivo: ¡Adiós al pañal!

El plan ayudó a Gonzalo a conseguir su objetivo y a nosotros a comprender un poquito más a nuestro pequeño, destacamos:

  • Gonzalo no tiene inquietud por imitar a otras personas. Mostrarle como otros niños o los mayores hacen pis, no le motivaría a dejar el pañal. 
  • Dividir el reto en pequeños trozos le facilita comprender el proceso. Primero dejamos que viese qué es el pis, después le ayudamos a usar el orinal sin moverse del sitio, y después le enseñamos que tenía que desplazarse al baño. 
  • Es la primera vez que hemos pedido a Gonzalo que entienda que algo que ha hecho siempre y siempre ha estado bien hecho, de repente ya no estaba bien y debía hacerlo de otro modo. Esto no es sencillo para un niño que tiene cierta rigidez cognitiva, por lo que necesitaba su tiempo. Es mucho más sencillo enseñarle algo nuevo que explicarle que algo que ya sabía hacer, hay que hacerlo de otro modo.  

Hacer caca en el baño es otra historia que aún está por escribir... y seguro que será otro un logro para mi pequeño :)

Comentarios  

#2 Mamá 12-02-2019 19:46
Cito a Irene Maldonado:
Jo qué bien! Qué campeón Gonzalo, y campeones sus padres!!! A ver si Diego sigue el ejemplo algún día... gracias por compartir la experiencia. Un abrazo!


¡Seguro que Diego os sorprende muy pronto! Besos
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#1 Irene Maldonado 06-02-2019 10:30
Jo qué bien! Qué campeón Gonzalo, y campeones sus padres!!! A ver si Diego sigue el ejemplo algún día... gracias por compartir la experiencia. Un abrazo!
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