Conductas repetitivas

Gonzalo puede hacer algunas cosas una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez... en pocas ocasiones descubrimos si la actividad tiene fin, porque intervenimos para que acabe.

Hace unos meses descubrió que tirar piedras y palos a los charcos es divertido. Cuando encuentra un charco, busca piedras y palos para lanzarlos al agua. Como siempre al descubrir un nuevo interés, trato de identificar todos los aspectos positivos:

  • Coordinación óculo-manual y control de la fuerza empleada: para lanzar una piedra tiene que coordinar la vista, la mano, la fuerza que debe ejercer para poder lanzar la piedra y a la vez abrir la mano para dejar que la piedra salga despedida.
  • Aprender nuevos conceptos como flotar y hundirse y también que en función de la fuerza que ejerce se levanta más o menos agua del charco.
  • Hay que elegir la piedra que va a tirar. Cada piedra y palo es diferente, y Gonzalo examina las distintas alternativas y escoge la que más le gusta. En un entorno donde hay muchas piedras, las escoge por color o forma.
  • Todas las piedras son diferentes, y una vez que lanzas una piedra al charco, esa piedra no la puedes volver a lanzar. Puede seguir lanzando piedras, pero serán piedras diferentes, no es posible repetir la misma secuencia una y otra vez. 
  • Conformarse: hay piedras que quiere coger pero no se puede porque es una piedra enorme que está enterrada. Lo intenta un poco, y si no puede, busca otra.

Tras descubrir un nuevo interés y pasado un tiempo, puede llegar a ser una obsesión. El cole de Gonzalo está a las afueras de Madrid en un entorno natural, y cuando llueve se forman charcos. En otoño ha llovido bastante, así que todas las mañanas, antes de entrar en el cole teníamos la misma situación: Gonzalo quería tirar piedras y más piedras, y aunque le dejase tirar bastantes, no era suficiente, quería más.

Comenté con Silvia (su terapeuta) y me dijo que le hiciese un cartel para explicarle al bajar del coche cuántas piedras y palos iba a tirar. Cuando le enseñé a Gonzalo el cartel de 3 piedras, 2 palos y después nos vamos a ver a Silvia, se molestó (buena señal: había entendido las normas), tiró sus piedras y palos y protestando nos fuimos a buscar a Silvia para entrar en clase. 

 

Días después, cuando ya había entendido que la actividad de tirar piedras a los charcos tenía un principio y un fin, empecé a mostrarle las normas con gestos y variar las cantidades. Hoy 4 piedras. Hoy 2 piedras y 2 palos. Aprovechando que dejó de llover y los charcos se secaron, también trabajamos que no había charcos y que al bajar del coche nos teníamos que ir directos a ver a Silvia. 

En Navidades, fuimos a dar un paseo por la rivera de Ciudadeja (en Las Navas de la Concepción), es un sitio precioso en el que Gonzalo podría pasar un buen rato disfrutando de tirar piedras y palos al agua, y aprovechar para que el abuelo también disfrutase haciéndole fotos. Estuvimos una hora y media tirando piedras y palos, y aún así, cuando nos fuimos, Gonzalo se molestó, porque no veía el momento de parar. De camino al coche, buscaba más piedras y su intención era volver al río a tirarlas. 

   

Hace unas semanas compré el libro "El autismo como trastorno de la Función Ejecutiva". En varias ocasiones me han comentado que ciertos comportamientos o dificultades de Gonzalo podrían deberse a un déficit de la función ejecutiva, y aprender sobre la función ejecutiva es una tarea que tenía anotada. Es un libro bastante técnico que he empezado a leer en varias ocasiones y lo he dejado también en varias porque me resulta difícil de entender. La última vez que lo tomé de la estantería, decidí leer únicamente los párrafos menos técnicos con la esperanza de entender este enfoque del autismo. Uno de los capítulos me ha hecho reflexionar sobre las conductas repetitivas en el autismo.

Yo siempre he pensado que Gonzalo debe tener sus momentos de relajación, en los que si le apetece alinear objetos o realizar la misma acción una y otra vez, hay que dejarle porque es algo que él quiere hacer, y no se puede estar todo el día haciendo algo porque lo digan los demás. Este enfoque encaja con la explicación de la conducta repetitiva como déficit de teoría de la mente:

La conducta repetitiva como síntoma del déficit de teoría de la mente

Las conductas repetitivas surgen como una estrategia compensatoria para reducir el nivel de ansiedad resultante de la incapacidad de para comprender el mundo social.

Sin embargo, el enfoque de las conductas repetitivas que el libro expone también me encaja. 

La conducta repetitiva como síntoma de la función ejecutiva

Uno de los principales cometidos de un sistema ejecutivo es regular y controlar los actos voluntarios. Un sistema ejecutivo debe ser capaz de generar conductas apropiadas y, al mismo tiempo, de inhibir acciones no deseadas que se encuentran en ejecución.

De forma resumida, cada enfoque plantea lo siguiente con respecto a las conductas repetitivas:

  1. necesita esos momentos de relajación, porque el mundo le crea ansiedad
  2. no tiene recursos para dejar de hacer lo que está haciendo e imaginar algo diferente que puede hacer a continuación 

Testimonios de personas con autismo indican que ambos enfoques existen. Hay personas con autismo que explican que a ellos les relaja por ejemplo recitar un trozo de una película conocida una y otra vez después de pasar la mañana en la escuela, y otras personas con autismo explican que hacen una secuencia una y otra vez porque aunque le digan a su cabeza que invente otra secuencia, su cabeza le indica que realice de nuevo la misma secuencia.

Los motivos por los que Gonzalo repite una actividad una y otra vez pueden ser variados, y de momento él no nos puede explicar qué es lo que le motiva a hacer las cosas de este modo. Nosotros tenemos una nueva tarea que consiste en intentar averiguar qué le lleva a repetir ciertas tareas una y otra vez, para descubrir si necesita relajarse y no actuar, o si por el contrario necesita ayuda para parar y ofrecerle alternativas si consideramos que es problema de la función ejecutiva.

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