Pedaleando sin parar

Gonzalo es un niño muy activo y tiene gran control de su cuerpo. Le encantan las sensaciones fuertes: correr, saltar, montar en patinete, subir al columpio o montar en bicicleta. El año pasado en navidades empezó a montar en bicicleta sin pedales y hace unas semanas decidimos comprarle una bicicleta de pedales y ¡ya ha aprendido a pedalear!

Cuando se montó en la bicicleta de pedales por primera vez, se empujaba con los pies y cuando iba cuesta abajo, ponía los pies encima de los pedales sin moverlos. Nosotros le íbamos diciendo: ¡Gonzalo, pies!, ¡Gonzalo, pedales! y él como si nada.

Para mostrarle lo que debía hacer, levantamos la bicicleta por la parte de atrás y pusimos la mano sobre sus pies y le enseñamos el movimiento de pedalear, pero al poner la bicicleta en el suelo seguía con los pies quietos.

En vacaciones de Navidad su papá y yo hemos salido casi todos los días a montar en bici con Gonzalo. Algunas veces, su papá le agarraba la bici pero no le empujaba, y le decía: "Si no mueves los pies, la bici no anda", y Gonzalo empezó a descubrir que si pedaleaba la bicicleta se movía.

El día 31 de diciembre, salí con él a dar una vuelta por el campo por un camino con un poco de pendiente descendiente, y descubrió que al pedalear la bicicleta iba mucho más rápido. Como le encanta la velocidad, empezó a pedalear y me tocó correr detrás de él para alcanzarle. El día 1 de enero Gonzalo me pidió coger la bici e ir por el mismo camino.

El día 2 de enero, Gonzalo y yo fuimos al parque del Alamillo (Sevilla), un parque muy llano y con caminos ideales para andar en bicicleta, y Gonzalo empezó a pedalear con ganas desde el primer momento, iba por los caminos detrás de otras bicicletas y a mi me llevaba con la lengua fuera detrás de él. Por la tarde fuimos a otro parque que tenía columpios, Gonzalo llegó en bicicleta al columpio, se montó en el columpio, y enseguida quiso volver a pedalear y dar vueltas por el parque.

A partir de ese día, su papá se pone la ropa y las zapatillas de correr para acompañar a Gonzalo en bicicleta, ¡yo ya no puedo seguirle el ritmo!. Gonzalo hace recorridos de 4-5 kilómetros y disfruta enormemente del paseo. Le motiva ir por distintos caminos, y aunque las cuestas arriba aún se le hacen muy pesadas, pedalea con ganas y estoy convencida que dentro de poco ya no habrá que ayudarle a subirlas.

El pasado domingo fuimos los tres juntos al Monte del Pardo. Gonzalo y yo en bicicleta, y papá corriendo, haciendo ejercicio en familia. 

Gonzalo no deja de sorprendernos, los primeros días tanto su papá como yo pensábamos que le iba a costar bastante acostumbrarse a su bicicleta con pedales y en pocos tiempo ha aprendido a pedalear y a controlar la bicicleta: la velocidad, las curvas, las cuestas...

Lo próximo esperamos que sea aprender a usar el freno... ¡por el bien de sus zapatos! :)

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