Construyendo una silla a tu medida

En una conversación con unos amigos, llegamos a la conclusión de que la vida es simple. Simple en el sentido que la única opción para mí era aceptar que mi hijo tenía autismo y vivir con ello. Tan simple y a la vez tan difícil: Aceptar y vivir.

Curso: comunicación y acceso al lenguaje en niños con TEA no verbales

Uno de los retos que tengo como madre de un niño con autismo es formarme para poder comprender mejor a Gonzalo y para ayudarle a superar las dificultades con las que se va encontrando en su día a día. Mi formación consiste en aprender de la terapeuta de Gonzalo los miércoles en casa, leer libros y revistas, y seguir a otras mamás (y un papá) en redes sociales. También he asistido a algunas sesiones formativas presenciales y online.

Trabajando la abstracción y la comprensión del lenguaje

Gonzalo no habla, está empezando a emitir sonidos silábicos, y a concatenar sílabas como te-te-te, o-ye, ca-lle. Salvo calle, que lo dice bastante cuando estamos en la calle, el resto parece que son sonidos no referenciales (los emite pero no hace referencia a nada concreto). Como con todas sus dificultades, me gusta entender qué le ocurre para poder descubrir los distintos pasos que debemos dar para ayudarle a avanzar poco a poco.

Emociones: la alegría y el enfado

¡Tenemos una nueva entrada de mi sobrina Elena! Esta semana han tratado las emociones, este taller ha ayudado a los niños a conectar con sus emociones y de alguna forma ayudarles a expresar aquellos sentimientos que probablemente no se atreven a decir en casa de sus hermanos y su primo en el caso de Elena. 

Tengo un primo súper especial

La entrada de hoy la ha escrito mi sobrina Elena. Hoy ha comenzado un taller dirigido a hermanos de niños con autismo que está impartiendo Autismo Sevilla. Sobran las palabras para describir a mi pequeña. Leyendo su entrevista os daréis cuenta de que si bonita es por fuera, más bonita es por dentro. ¡Te quiero chiquinina!

Como pez en el agua

Gonzalo nació en enero, por lo que aún le quedaba un año más de Escuela Infantil. El siguiente año sería de los mayores, estaría en una clase de 2-3 años. En la Escuela Infantil los mayores van a clase de natación, así que en septiembre Gonzalo empezaría su último curso y las clases de natación un día a la semana.

En busca de nuevos intereses

Una de las cosas que he tenido claras desde el principio es que necesitamos conocer muy bien a Gonzalo, saber qué le interesa más, qué le interesa menos, y descubrir aquello que no le gusta nada. Como todos los niños (y los que no somos tan niños) cuando hace algo que le gusta y le motiva, todo es más sencillo.

Recuperando mi mirada

El diagnóstico de Gonzalo explicaba por qué su mirada era tan escasa. Recordé todos esos momentos en los que siendo un bebé me miraba intensamente y me perseguía con sus ojos allá donde iba y todas las miradas que intercambiamos jugando siendo más mayor. El autismo poco a poco fue restando intensidad a su mirada hasta hacerla prácticamente inexistente.

Aprendiendo a modificar el mundo

Gonzalo, papá y yo volvimos a la Fundación Quinta a conocer a Silvia Ramos, que es la persona que nos ayudaría a trabajar con Gonzalo. Silvia y Gema conocieron al pequeño y su curiosidad, ya que exploró casi todos los juguetes de la sala. 

Un viaje no planificado y maravilloso

Tras el diagnóstico, empecé a aprender sobre el autismo. Al principio lo único que sacaba en claro era que cada niño aprende de forma diferente, que la afectación de cada niño es diferente y que hay mucha incertidumbre en lo que cada niño podrá o no podrá hacer.